A pesar de que el impacto sobre la superficie sembrada tras la sequía de principios de 2018 fue menor del esperado, según palabras del ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Enzo Benech, la cartera estimó en US$ 546 millones las pérdidas en el sector productivo de la agricultura, sin considerar las repercusiones económicas que se generan a partir de la demanda de los demás servicios que constituyen la cadena de valor del agro.
En conferencia de prensa brindada en la tarde de ayer, el ministro Benech dijo que la «sequía pegó fuerte», pero que algunas lecciones se han aprendido de situaciones anteriores. Sobre todo se refirió al sector ganadero, en el que se deberá esperar a conocer la cantidad de terneros que se tengan cuando llegue el momento de parir para las vacas, a fin de evaluar el perjuicio.
En lo que tiene que ver con la agricultura, el gobierno informó que el 89% de la superficie sembrada fue afectada por la sequía. La pérdida estimada por menor producción de soja equivale a US$ 434 millones, mientras para los casos de maíz y sorgo se pronostica que será de US$ 32 millones.
Sin embargo, desde la cartera se aclaró que los datos brindados no tomaron como referencia lo producido en la zafra 2016-2017, sino el promedio de los cinco años previos. Las estimaciones realizadas por le Ministerio de Economía para la Rendición de Cuentas consideraron un rendimiento de la soja 59% menor que en la campaña anterior, mientras que los datos presentados por el MGAP pronosticaron un 50% de caída en la producción sojera.
El rendimiento a nivel nacional para la zafra 2017-2018 de acuerdo a la reciente encuesta realizada por DIEA fue de 1,214 toneladas de soja por hectárea.
En lo que refiere a la ganadería, la pérdida por mayor suplementación de los animales se estimó en casi US$ 16 millones, al detectarse tras el déficit hídrico un fuerte incremento en las importaciones de grano de maíz y de burlanda de sorgo durante diciembre de 2017 y marzo de 2018 si se compara con igual período que los tres años anteriores. En cambio, en base al peso de los animales en faena, no se detectaron pérdidas. Cuando se evalúan las pérdidas por menor nacimiento de terneros y aumento de la mortandad, la pérdida se estimó entre los US$ 35 y US$ 40 millones. Sobre la mortandad, Benech se mostró gratamente sorprendido por lo baja que fue (nacimientos fueron afectados en 2%).
