El Fondo Monetario Internacional (FMI) aumentó la proyección de crecimiento del país para el 2017 de 3,3% a 4,3%. Esto se debe a shocks positivos a la oferta en sectores claves, a un gasto privado más firme y a las inversiones públicas en infraestructura. El sector agrícola, clave para nuestra economía, se benefició principalmente por la mejora de los precios internacionales y un clima favorable.
PRECIOS INTERNACIONALES DE LA SOJA AUMENTARON 11%
Dentro de los shocks positivos que producirán un mayor crecimiento económico en el país, se encuentra el aumento de los precios internacionales de su principal producto agrícola, y el que posee el mayor volumen de producción: la soja.
Para este cultivo, el precio promedio de exportación del primer cuatrimestre de este año tuvo una variación interanual positiva de 11% con respecto al mismo periodo del 2016, dado que el mismo fue de US$ 331 por tonelada en el primer cuatrimestre del 2016 y de US$ 369 en el mismo periodo del presente año. Estas variaciones favorables en los precios internacionales contribuyen a generar un mejor panorama para el sector, y además, incentivan a aumentar la producción de soja en el país y a incrementar los niveles de inversión en maquinarias para mejorar los rendimientos.
Sin embargo, estas variaciones positivas en los precios son más bien recuperaciones, luego de las caídas experimentadas desde el 2014. Los precios alcanzados entre los años 2012 y 2014 se debieron principalmente al crecimiento de la economía China y a los elevados precios del petróleo que fomentaron la producción de oleaginosas para producir un substituto: el alcohol. Con excepción de algunos picos estacionales, el rango de precios actual, entre US$ 300 y US$ 400, representaría un nivel de precios de equilibrio.
Por otro lado, los precios internacionales de otros cultivos del país han disminuido. Este es el caso del trigo, lo cual condujo a que los productores nacionales disminuyeran el área de siembra. El precio promedio de exportación de este cultivo correspondiente al primer cuatrimestre de este año sufrió una variación interanual negativa de 8,5% con respecto al mismo periodo del año anterior. Su precio promedio del primer cuatrimestre del 2017 fue de US$ 157 por tonelada, mientras que el año pasado el mismo alcanzaba los US$ 172 por tonelada.
En el caso del maíz, los precios internacionales también reflejan caídas y podrían ocasionar desincentivos a los productores para exportar. El precio promedio de exportación del maíz del primer cuatrimestre de este año tuvo una variación interanual negativa de 0,3% con respecto al mismo periodo del 2016; considerando que fue de US$ 143,9 por tonelada en el primer cuatrimestre del 2016 y de US$ 143,5 en el mismo periodo del presente año.
La caída de los precios internacionales también afectó al girasol cuyo precio promedio varió negativamente en 21,6% en el primer cuatrimestre de este año con respecto al mismo periodo del 2016. Esto desincentiva la exportación siendo la producción de girasol procesada localmente en su totalidad.
Las variaciones negativas en los precios de estos cultivos nacionales ocasionaron una migración de la siembra hacia la soja, principalmente en el caso de la zafriña. Luego de la zafra principal, los productores deben volver a plantar, utilizando el método de siembra directa, para proteger al suelo de posibles lluvias intensas y así también mantener sus nutrientes. Esta segunda siembra lleva el nombre de zafriña, y sus productos usuales son trigo, maíz y soja. Sin embargo, los precios internacionales incentivan a los productores a volver a sembrar soja para la segunda campaña.
EL CLIMA MEJORÓ RESULTADOS DE CAMPAÑA PRINCIPAL
Otro de los shocks que afectaron positivamente al PIB nacional fue el clima favorable para el cultivo experimentado en la campaña principal. Durante los meses anteriores el fenómeno climático “El Niño”, que implica más lluvias y tormentas, redujo significativamente su presencia y el sistema climático comenzó a evolucionar lentamente hacia la normalidad. Esta tendencia indica que, durante lo que queda del año climático 2016/17 y la mayor parte del año climático 2017/18, próximo a iniciarse, el Océano Pacífico se mantendrá en un estado neutral cálido, sin entrar en el rango de “El Niño” ni de “La Niña”, situación contraria, cuando las bajas temperaturas del Océano Pacífico ocasionan escasez de lluvias. Esta situación de neutralidad permitió alcanzar una campaña principal agrícola altamente productiva.
Cabe considerar que la acción residual del “Súper El Niño” 2015/16 pasado es intensa, por lo que la vuelta a la normalidad total aún es lenta, y abarcará un lapso de tiempo considerable. Como es usual, el comienzo del otoño activó lluvias en la mayor parte del área agrícola de la región, que fue potenciado con la acción residual del “Súper El Niño” 2015/16 y la contribución efectuada por el similar calentamiento del Océano Atlántico. Estas precipitaciones dificultaron las labores agrícolas y el inicio de la cosecha de la zafriña, lo que podría afectar los rendimientos finales de campaña.
No obstante, debido en parte al clima favorable durante la campaña principal, la producción estimada de soja de este año es de 10.500.000 toneladas. Esta súper zafra junto a las variaciones positivas en los precios internacionales potenció el desempeño del sector e implicó a su vez un ingreso de divisas por un valor de US$ FOB 1.128 millones en el primer cuatrimestre de este año, 12% más que en el mismo periodo del año 2016. Estos números muestran la importancia del sector en la economía y dentro de la estimación de crecimiento económico que hoy es de 4,3%, un punto porcentual más que la estimación inicial.
