La campaña 2017/18 marcó una de las peores sequías de los últimos años y dejó como saldo importantes pérdidas en la producción de soja y maíz. Sin embargo el girasol, gracias a características propias del cultivo y su manejo técnico, logró un rinde medio mayor al promedio de sus últimas cinco campañas.
El girasol hoy está consolidado como una alternativa importante en el esquema de rotaciones; en la campaña 2018/19 se espera una nueva expansión en el área sembrada con este cultivo.
El girasol se concentra principalmente en la zona NEA Este (Chaco y Formosa) y en el Sudeste de Buenos Aires. Los características agroclimáticas de ambas regiones influyen en los rasgos y en las tendencias en cuanto a la adopción de tecnologías.
