El INTA compartió los avances tecnológicos desarrollados junto a los agricultores familiares de la región NOA durante el V Congreso Mundial de Quinua y del II Simposio de Granos Andinos realizados en Jujuy.
Las jornadas, caracterizadas por un intenso debate, se realizaron en el Complejo Educativo José Hernández y culminaron con un día de campo y visitas a las quebradas norte y sur de Humahuaca.
El encuentro contó con 180 trabajos científicos y más de 1200 participantesde Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Francia, Italia, Marruecos, Paquistán y Perú. Los trabajos presentados fueron evaluados por un comité académico integrado por el INTA y la Universidad Nacional de Jujuy.
El director nacional del INTA, Eliseo Monti, presente en la inauguración del congreso, expresó: “Este evento constituye una fiesta para el INTA porque en el encuentro se expresan las voces de las distintas instituciones y productores de la región que están recuperando un cultivo que tiene raíces culturales muy fuertes y mucha potencialidad económica para el futuro. Su impronta regional ha permitido al INTA generar, adaptar y validar tecnologías apropiadas para los productores familiares”.
Los temas centrales en debate fueron el rol que deben jugar los países productores de granos andinos; cómo empoderar a los agricultores, campesinos y pueblos originarios que conservaron, resguardaron y custodiaron el material genético y cuáles son los desafíos económicos, sociales, tecnológicos y culturales de la quinua, un cultivo ancestral que se ha puesto en valor.
Por último, diferentes desarrollos tecnológicos fueron presentados durante la gira técnica realizada el último día y en la que cientos de participantes visitaron la Posta de Hornillos, a 16 km de Purmamarca, lugar donde se emplaza la sede del IPAF.
El congreso en números: 1200 participantes, 19 conferencias, 96 posters, 37 posters con experiencias de agricultores familiares.
La directora del CIPAF, Andrea Maggio, manifestó: “El año internacional de la quinua ha permitido un cambio de escenario respecto a la demanda para consumo a nivel global. También en cuanto a la generación de información y desarrollo científico y tecnológico”.
La quinua en la Argentina
En nuestro país la producción de quinua se concentra en el noroeste, sobre todo en Catamarca, Jujuy y Salta. A su vez, se registran experiencias vinculadas a procesos experimentales desarrollados por el INTA en Cuyo, Patagonia y la Región Pampeana. De acuerdo a los datos oficiales del MAGyP y de la FAO, con una producción total de 886.000 kg y unos 200 productores involucrados, en 2015 las áreas cultivadas podrían superar las 1300 hectáreas.
“Para nosotros hablar de quinua significa hablar de un producto que tiene condiciones nutricionales singulares, con gran capacidad de adaptación y versatilidad y una identidad asociada a un territorio y a un sujeto que es el productor campesino de los pueblos originarios”, explicó el director del IPAF Región NOA, Damián Alcoba.
Se trata también de una alternativa productiva para el desarrollo de la agricultura familiar en las regiones altoandinas donde existe un restringido abanico de oportunidades económicas por las difíciles condiciones climáticas.
“Hoy el mercado global ve un atractivo comercial en este cultivo. Por eso para nosotros es importante preguntar, ¿la quinua para quién, para qué tipo de desarrollo económico, con qué tecnología, en qué contexto de producción? Como Estado tenemos la facultad de decidir hacia dónde orientamos los esfuerzos tecnológicos. Aquí en el NOA existe una red vinculada a los cultivos andinos que reúne más de 50 investigadores y extensionistas.”
Bolivia y Perú produjeron en 2013 102.618 toneladas en 119.073 hectáreas y exportaron 53.339 toneladas, es decir, más de la mitad de lo producido, por USD 232.616.000, a más de cincuenta destinos diferentes.
