Productores de cabras criollas de la Región Norte de Neuquén y de la Región Sur de la provincia de Río Negro intercambiaron experiencias sobre la actividad productiva durante dos intensas jornadas en las instalaciones del Gimnasio Municipal de Comallo.
Criancera de la Región Sur de Rio Negro realiza práctica de peinado en cabras para la obtención de cashmere.
Sesenta crianceros del Norte de Neuquén y de la Región Sur de Río Negro junto con equipos técnicos de la Secretaria de Agricultura Familiar de Rio Negro, las Agencias de Extensión Rural de INTA Bariloche, Jacobacci y Chos Malal, y el IPAF Región Patagonia, se reunieron para intercambiar conocimientos y experiencias de los diferentes aspectos de la actividad productiva y comercial que desarrollan.
El encuentro se realizó luego de tres años de la implementación del programa de re-poblamiento de cabras criollas en la Región Sur de Río Negro, el cual tenía el objetivo de garantizar el alimento de las familias de la zona, pequeños ingresos por venta de carne y sostener el arraigo campesino en la zona, después de que la misma fuera azotada varios años por la sequía y los perjuicios de la erupción delcomplejo volcánico Puyehue-Cordón Caulle en 2011.
Participaron de este encuentro los crianceros que incorporaron las cabras criollas y que habitan localidades y parajes de la Región Sur de la provincia de Rio Negro, tales como Comallo, Cañadón Chileno, Comallo Arriba, Anecón Chico, Neneo Ruca, Mencué, Mencué Viejo, Pilahue, Fitahuao, Laguna Blanca, Canteras Comallo, Ingeniero Jacobacci, Cerro Mesa y Kekel Huincul; y los crianceros que proveyeron las cabras criollas, luego de la emergencia productiva declarada a raíz de la erupción del volcán, quienes pertenecían a las localidades de Varvarco y Chos Malal de la Región del Norte Neuquino.
Las actividades realizadas durante el encuentro comprendieron tres etapas. Un primer momento estuvo orientado a la presentación entre los participantes y a la identificación mediante una actividad lúdica de reconocimiento a través de fotografías de los territorios que habitan los crianceros de cada región. Esta actividad facilitó la integración a partir del reconocimiento tanto de las similitudes como de las diferencias entre las condiciones geográficas y climáticas de los territorios, sistemas de manejo y usos del ganado, dinámica familiar, entre otros.
Alejandro Lincopan y Alberto Torres, dos crianceros de la Región Sur de Río Negro, Paraje Cañadón Chileno.
Alejandro Lincopan y Alberto Torres, dos crianceros de la Región Sur de Río Negro, Paraje Cañadón Chileno.
Los productores describieron sus lugares y sus distintos modos de producción ya que, por las diferencias geográficas, en ambas regiones se desarrollan distintos tipos de crianza. Mientras en la Región Sur de Río Negro los crianceros son sedentarios y desarrollan la crianza del ganado en el predio a corral, en la Región del Norte Neuquino son trashumantes, trasladan sus animales a la invernada y la veranada.
Ambos crianceros resaltaron la importancia y centralidad de las cabras en sus vidas, no sólo como el recurso que posibilita la producción y reproducción familiar, sino también como un componente clave de su condición social y distintivo de su identidad en tanto crianceros.
Crianceros de ambas regiones reconocen sus territorios y eligen las fotografías.
Crianceros de ambas regiones reconocen sus territorios y eligen las fotografías.
Por su parte, los crianceros del norte neuquino reconocieron el aporte realizado para el mantenimiento de la producción familiar a partir de sus participaciones en el programa de repoblamiento. Así lo expresa Atilio Alarcón, productor del Norte Neuquino: “Cuando veo estas fotos y los veo a ustedes no puedo dejar de alegrarme de que las chivas de nosotros siguieron viviendo y siguieron produciendo, beneficiando a pequeñas familias, familias humildes, familias pobres de dónde venimos nosotros también”.
Particularmente en los productores de la Región Sur de Río Negro, el Programa se percibió como una manera de resistencia a eventos climáticos extremos, en tanto permitió recuperar un stock de animales que posibilitó no sólo la subsistencia familiar sino también la obtención ingresos que faciliten el acceso a ciertos derechos, como la educación. Armando Curatche fue uno de los crianceros que comentó esta posibilidad de permanencia escolar en los hijos: “Yo tengo mi señora y cinco chicos. Tengo una de las nenas estudiando en Bariloche. Fue una bendición de Dios, poder vender algunos chivitos y tener plata para lo que necesiten, de comprar lo que necesiten y poder pagarle el alquiler”.
En un segundo momento del taller se realizó una visita a los campos de dos familias de productores de Comallo para la observación directa de los animales en el campo y la demostración del peinado de las cabras criollas para la obtención de cashmere. La extracción de dicha fibra no era conocida por los productores rionegrinos, por lo cual esta experiencia resultó fructífera a los fines de aprender esta práctica, nutriéndose de los saberes de los productores neuquinos y los técnicos.
Por último, se realizó una actividad grupal para tratar temáticas específicas sobre la cría de cabras criollas, tales como: el servicio, la parición, el cuidado del piño y la comercialización. Sobre esta última temática se puso especial atención y se reconocieron ciertas problemáticas comunes sobre las que se plantearon posibles alternativas o propuestas para mejorar este proceso. Esta instancia resultó valiosa a los fines de visibilizar y reconocer intereses en común, comenzar a entablar lazos entre los crianceros y pensar en posibles acciones o soluciones colectivas futuras.
En líneas generales, el encuentro resultó una instancia valiosa para el intercambio de experiencias y saberes sobre la crianza de las cabras criollas en ambas regiones. Al mismo tiempo, posibilitó la identificación entre los crianceros, quienes se reconocieron como actores que desarrollan una práctica productiva en común, más allá de las diferencias del espacio geográfico que habitan. El intercambio colectivo que se gestó permitió comenzar a entablar vínculos entre ambos, compartir sus modos de vida y sus experiencias con el programa de repoblamiento, como también los sueños y las expectativas futuras que despertó el mismo.
El proyecto de re introducción de Cabras criollas obtuvo el premio principal del Fondo Regional de Tecnología Agropecuaria (Fontagro) en la categoría «Organizaciones Nacionales de Investigación y Desarrollo y Universidades» en Mayo de 2016.
