Durante las últimas semanas, el Océano Pacífico Ecuatorial continuó calentándose por encima de lo normal, dando inicio temprano en un episodio de “El Niño”, de considerable intensidad, cuya existencia ya ha sido reconocida por la mayoría de los servicios meteorológicos del Mundo.
Adicionalmente, se observa un calentamiento del Océano Indico, que podría estar asociado al desarrollo de una fase positiva del Dipolo del Océano Indico (IOD), lo cual suele acentuar los efectos de “El Niño”.
Por su parte, el Océano Atlántico Subtropical continuará mostrando temperaturas superiores a lo normal, debido a que se encuentra atravesando una fase positiva de larga duración de la Oscilación Multidecadal del Atlántico (AMO), cuyos efectos comenzaron a notarse a partir de 2007 y, probablemente, continúen sintiéndose por unos 20 o 30 años más. La influencia del calentamiento del Atlántico provocará fuertes tormentas sobre el Litoral Fluvial, pero reduciendo, al mismo tiempo, la llegada de lluvias hacia el interior del área agrícola.
Asimismo, el calentamiento del Atlántico imprimirá una fuerte irregularidad a la marcha de las precipitaciones, haciendo que se alternen prolongadas rachas de tormentas, con riesgo de anegamiento de los campos bajos, con igualmente prolongadas rachas de bloqueo, durante las cuales predominarán condiciones secas y calurosas, que consumirán las reservas de humedad de los suelos.
Paralelamente, se adicionarán los efectos causados por la circulación polar, que se encuentra activada, debido a que se atraviesa una fase negativa de la Oscilación Antártica (AAO).
Durante el año climático precedente (2014/2015), los impulsos de aire frío producidos por el Polo Sur fueron contrarrestados por el fuerte calentamiento del Atlántico Subtropical (Fase Positiva de la AMO).
Por el contrario, se espera que, durante la presente temporada, la circulación polar se vigorice, incrementando las irrupciones de aire polar, frío y seco, que provocarán heladas intensas desde mediados del otoño hasta el inicio de la primavera.
La activación de la circulación polar incrementará las precipitaciones otoño-invernales en el centro-sur y el sur de Chile, proceso que podría extenderse hasta mediados de la primavera.
