El análisis sistémico permite subir los rendimientos

 

160519164804.1_originalLos productores invierten en detectar aquellas alternativas que le permitan producir más, cuidando el ambiente.

Experiencias de la Chacra Bragado-Chivilcoy que serán parte de la próxima Jornada Aapresid en Rawson, Chacabuco el 25 de octubre.

Experiencias de Sistema Chacras de Aapresid, permitieron trazar un análisis de los cultivos, fundamentalmente sobre maíz y soja, mostrando que buena parte de la brecha productiva de estos dos granos se relaciona con un nivel de deficiencia nutricional nitrogenada en los cereales y de fósforo en el resto de las oleaginosas.

El estudio lleva más de 3 años y ha avanzado en aspectos como la intensificación y diversificación de las rotaciones con resultados que muestran un beneficio total del sistema en la mayoría de los ambientes experimentados.

“El objetivo es utilizar las herramientas disponibles para diseñar estrategias que permitan incrementar la productividad. Nos preocupa que el nivel de aplicabilidad de sistemas de manejo agrícolas integrales o más intensos y complejizados, no sea masivo. Aún son pocos los productores que lo están adoptando”, destacó el investigador Ignacio Alzueta (GTD Chacra, Fauba, Conicet), quién presentará los resultados de las experiencias de la Chacra Bragado-Chivilcoy durante la Jornada Aapresid programada para el próximo martes 25 de octubre en Rawson, Chacabuco, Buenos Aires.

Los técnicos reconocen los avances en el achicamiento de las brechas productivas de los cultivos afirmando que “el camino va por las rotaciones con mayor grado de intensificación y diversificación”, esto es la utilización de más cultivos por año y con mayor participación de gramíneas, con el objetivo de “aprovechar los recursos disponibles y elevar la productividad total del sistema”.

Por su parte, las evaluaciones realizadas también muestran claridad cuando se ajustan las tecnologías disponibles a estrategias de rendimientos altos. “Primero hay que incrementar el nivel nutricional, con planificaciones en enriquecimiento y reposición de los mismos” explica Alzueta.

El investigador reconoce a los cultivos de cobertura como una opción importante si se tiene en cuenta que éstos funcionan muy bien en la supresión de malezas. “Hemos observado que mediante la implantación de alguno de ellos se puede prescindir de la utilización de herbicidas residuales, atenuando costos e impactos ambientales. En otros (vicia, tréboles), está muy claro el beneficio que se consigue por su aporte de nitrógeno e incremento productivo en el mediano plazo”.