A la espera de los dólares del campo

cosechadraContinua la cosecha gruesa en forma lenta y con serios inconvenientes de logística luego de los acontecimientos climáticos que hemos comentado en informes anteriores. Los granos llegan a las plantas de acopio, cooperativas y a los silos de los productores a un ritmo cansino, sin llegar a llenarlos todavía y con importantes problemas en lo que respecta a la calidad comercial de los cosechado. “Por estos días es muy difícil realizar una separación de lo acopiado de acuerdo a la calidad del grano” comentaba un acopiador santafecino en los pasillos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Y esto ocurre porque es tanta la diversidad de inconvenientes de calidad que tienen los granos, que se tendría que tener muchos diferentes silos para cada “categoría” a guardar. Mucho se viene hablando por estos días de cuáles serán los volúmenes de producción argentina de la cosecha gruesa y en especial de la soja, pero poco se dice sobre la calidad de la misma. Exceso de humedad fuera de los estándares de las Cámaras, granos partidos, granos enmohecidos, con cambios de color, porotos de calibre inferior a lo deseado y otros tantos inconvenientes, son hoy moneda corriente en las discusiones diarias en las entregas en los acopios y en los puertos. Y todo esto hace mucho más lenta la comercialización. Los productores se encuentran inmersos en la problemática de la logística de la cosecha y posible acopio. Siguen los problemas de falta de cosechadoras que no dan abasto yendo y viniendo tratando de cumplir con todos sus clientes. Los camiones que intentan ingresar en los campos que ya se encuentran en condiciones de ser pisados, pero no así los caminos de tierra vecinales que están destrozados por los pesados tractores que transitaron otrora en plena hecatombe pluvial. Las diarias discusiones con los acopiadores, cooperativas y corredores en relación a la paupérrima calidad comercial de los porotos. Todo esto hace que las ventas se atrasen hasta el momento que sea necesario. Es así que vemos como los dólares del campo no ingresan todavía al ritmo de otros años o como muchos funcionarios esperaban que ingresen. Y todos sabemos que dichos dólares se necesitan que ingresen urgentemente al país, en especial el 30% de retenciones a las exportaciones que tributa la soja.
Por eso desde hace tiempo se viene hablando de que cuando ingresen los dólares genuinos por la cosecha gruesa, calmará más aún la posibilidad de nuevas devaluaciones al menos de aquí a los próximos tres meses. Pero por ahora, esos billetes en concepto de divisas no ingresan masivamente, sino “a cuenta gotas”.
También debemos considerar que las escasas ventas que se están generando por estos días, son decisión directa de los productores. Muchos no quieren vender, a pesar de que el maíz ya no tributa retenciones a las exportaciones o que a las oleaginosas le hayan bajado un 5% su alícuota. Y quizás lo más importante, que hoy tienen un dólar de 14,5 pesos contra los 9 pesos de noviembre del año pasado.
Pero a pesar de todo esto, muchos chacareros esperan para vender, dilatando los pagos a sus proveedores, esperando que la corrección de los precios en el mercado internacional continúe. Y quizás en este sentido tengan razón, pero ahora es el momento en que los hombres de campo tendrían que vender lo que corresponda para hacer frente a sus obligaciones, sin arteras especulaciones sobre posibles subas en los valores de los granos. Porque la cadena de pagos está complicada, lenta y a plazos excesivamente largos.
“Los productores argentinos son complicados. Quieren la chancha, la cría y los 20 para el tranvía” comentaba un experimentado comprador de la exportación.
Ya se ha cosechado el 60% del área dedicada a la soja. No falta tanto para su finalización.
Y todos esperan que ingresen los dólares del campo.
Alejandro Ramírez
Analista Agropecuario.