En los sistemas de producción agrícolas puros de gran parte de la región pampeana, el aumento de la superficie destinada a soja de primera se generó en detrimento de áreas dedicadas anteriormente a cultivos como maíz y trigo. Según datos del MAGYP (2015), la superficie ocupada por el cultivo de soja creció casi 10 veces desde la campaña 1979/80 hasta la actualidad.
Por: Julia Ester CAPURRO
El monocultivo de soja desplazó a rotaciones equilibradas con cultivos de gramíneas, dando origen a problemas de naturaleza agronómica y ambiental, tales como disminución de los contenidos de materia orgánica de los suelos, difusión de malezas de difícil control con los herbicidas de uso actual, bajos aportes de rastrojos en superficie luego de la cosecha e incremento de los escurrimientos que producen pérdidas de agua y suelo por erosión hídrica.
En las rotaciones agrícolas en siembra directa, los cultivos de maíz y trigo proveían a los suelos importantes cantidades de rastrojos luego de su cosecha. A partir del fuerte predominio de la soja, la ausencia de cobertura comienza a visualizarse como una limitante para estos sistemas de producción, debido a que este cultivo produce menor cantidad de rastrojos de rápida descomposición, por su alto contenido en nitrógeno. Esa condición se presenta en esta región, desde la cosecha del cultivo en el mes de abril hasta que un nuevo cultivo de soja cubre el entresurco en diciembre.
La problemática se agrava en áreas onduladas, en que gran parte de las lluvias de primavera escurren hacia las zonas más bajas de los lotes, llevándose el escaso rastrojo remanente y así, la soja sembrada a continuación emerge en suelos casi descubiertos.
