Paraguay: Hacia el empleo rural no agrícola

interceptores bombeEl Cadep sostiene que es necesario que el Estado ponga su esfuerzo en la mejora de calidad de la producción, “mejorando los canales de comercialización que consoliden el empleo rural no agrícola, surtiendo de servicios y bienes de los que el sector rural carece”.
A principios de este siglo, unos 60 millones de hogares rurales latinoamericanos aún no salían de su condición de pobreza. En un estudio encargado conjuntamente por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina (Cepal), los especialistas Julio Berdegué, Thomas Reardon, Germán Escobar y Rubén Echeverría concluyen en que “el empleo y el ingreso rural no agrícola son parte de la solución de al menos tres problemas del mundo rural: la pobreza, la modernización del sector agropecuario y el mejoramiento de la calidad de vida de la población rural. El ingreso rural no agrícola no sólo representa un porcentaje creciente del ingreso total de los hogares rurales pobres, sino que contribuye a amortiguar las fluctuaciones en los flujos de ingreso, una de las principales marcas de la pobreza rural”. Los investigadores, que contrastaron sus datos en tres conferencias continentales sobre las características del empleo rural no agrícola (ERNA), en Lima, Santiago de Chile y Nueva Orleans, entre 1994 y el 2000, encontraron coincidencias que les permitieron establecer que “los espacios rurales que muestran un crecimiento real en el empleo no agrícola, han modificado las formas del paisaje tradicional. Son espacios de crecimiento de los pueblos y ciudades intermedias y de fortalecimiento de los vínculos entre ellos y su espacio próximo rural, con comercios no agrícolas, sistemas de transporte, mayores alternativas de servicios de recreación, bancos, tiendas, restaurantes y talleres. Son espacios rurales que ofrecen mayores oportunidades económicas y también mayores opciones para cerrar la brecha de calidad de vida entre el medio rural y el urbano”. Una sociedad que experimenta ese proceso es Brasil, en donde el ERNA se expresa fundamentalmente a través de los cuentapropistas que abren sus espacios en la construcción civil, los servicios domésticos, la elaboración de alimentos, los restaurantes y la venta ambulante. Esta tendencia se acentúa en aquellos países latinoamericanos en los que se ha puesto énfasis en la construcción de redes viales que favorecieron la expansión del ERNA y su derivado, el ingreso rural no agrícola que balancea los vaivenes de la producción primaria, siempre afectada por fenómenos naturales y picos y caídas de los mercados.

El Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (Cadep) sostiene que es necesario que el Estado ponga su esfuerzo en la mejora de la calidad de la producción de los pequeños agricultores, “mejorando los canales de comercialización que consoliden el empleo rural no agrícola, surtiendo de servicios y bienes de los que el sector rural carece”.

Es una buena opción, ya que la agricultura tradicional –tanto la pequeña como la mecanizada- ha llegado al máximo en su capacidad de crear empleo legítimo.

5 días.py