La propuesta de valor para la producción de alimentos del agro, como la carne y los lácteos, podríamos visualizarla como una rueda con dos caras. De un lado, tenemos la intersección de una producción con tres grandes atributos: verde, segura y saludable.
Una producción verde sería una económica en el consumo energético y de baja generación de residuos, baja huella del carbono y del agua. Que utiliza fuentes energéticas renovables, la menor cantidad de agroquímicos, con los menores efectos a la sociedad, monitoreada con exigentes estándares y que se integra localmente.
Por el otro lado de la seguridad alimentaria, un sistema con bajo uso de sustancias tóxicas en el proceso primario e industrial, con todas las prácticas de prevención de contaminación, inocuo y de bajo riesgo. En el componente saludable, productos como la carne vacuna y ovina uruguaya ofrecen una batería de atributos que aportan a la salud humana: elevados contenidos de vitaminas y antioxidantes, minerales y grasas saludables (mayores componentes de CLA y Omega 3), entre los más destacables.
De un lado de la rueda de la propuesta de valor, estos tres elementos. Del otro lado, se sitúa la producción de bajo costo. La producción ganadera en Uruguay es un sistema que explota la fotosíntesis de sus praderas naturales y de enorme biodiversidad, y la capacidad rumiante y de conversión de los animales. Esa mezcla, que tiene milenios de adaptación, es infalible en la competencia a bajo costo.
Es decir, si tuviera que hacer una síntesis de los atributos del sistema agroalimentario del Uruguay, diría entonces que en un lado de la rueda encontramos la intersección entre lo verde, lo saludable, y lo seguro. Esto es el lado que le importa al consumidor moderno. Y del otro lado de la rueda contamos con la producción a bajo costo, elemento que le es de mayor interés al productor. Los componentes de ambas caras de la rueda se orientan a mejorar la percepción de utilidad de los consumidores («me ofrece más») y a captar parte de ese valor generado vía mejores precios o menores costos. Las estrategias exitosas y disruptivas son aquellas que hacen las dos cosas a la vez.
¿Cómo hacemos para potenciar los atributos verde, seguro y saludable? Uruguay tiene que estar a la vanguardia de la generación de las tecnologías y del conocimiento para realizar y controlar producciones verdes, explotar los atributos saludables de los alimentos, y generar sistemas absolutamente seguros y confiables. Innovación, tecnología y conocimiento son el sustento. Y lo mismo en la otra cara de la moneda: hay que estar en la frontera del conocimiento de la producción a pasto. Hay que ser el número uno en esta materia.
Finalmente, para que la estrategia sea exitosa falta un elemento captador de valor por excelencia: el acceso a los mercados. Este es el problema de Uruguay: entre los consumidores y el productor está la tajada metódica y salvaje (el peor impuesto) de las tarifas y las cuotas en los países importadores.
Un agro verde, saludable y seguro, en sistemas de bajo costo de producción, y con acceso directo a los consumidores dispuestos a pagar por eso, es la rueda mágica.
Por Lautaro Pérez Rocha (*), especial para El Observador
