La industria frigorífica vacuna registró una importante retracción

La industria frigorífica vacuna registró una importante retracción del nivel de actividad en el undécimo mes del año, tanto en la comparación mensual como interanual. El rebote de octubre quedó como un dato aislado. Se observó una menor faena de todas las categorías relevantes, manteniéndose el ratio faena de hembras-faena total en un nivel muy elevado, muy por encima del intervalo que permite sostener las existencias vacunas.. Fue la novena caída en los últimos once meses.

Lo que opinamos desde CICCRA es que, desde la apertura del mercado chino, la faena de hembras ha aumentado debido a que como hoy la vaca tiene un valor interesante, la mayoría de los productores no dejan vacas secas en el campo para darle otra oportunidad. En cambio, prefieren dejar vaquillonas propias o cambiar 1,5/2 vacas secas por una vaquillona, por lo que desde que el IPCVA, con el apoyo de las autoridades nacionales, logró abrir ese mercado en 2012, se está produciendo un rejuvenecimiento del rodeo de vacas y mejorando la relación ternero/vaca, permitiendo que se aumente la faena de vacas 47/48 % sin que se caiga fuertemente el stock en general, si bien aún no hemos recuperado las 12,5 millones de cabeza que perdimos con Guillermo Moreno como secretario de Comercio en los años 2007, 2008 y 2009, ‘ayudado’ por una fuerte sequía en 2009. De esa pérdida de stock sólo hemos recuperado entre 5% y 7%.

Llegado a este punto muchos opinan que es necesario aumentar fuertemente el stock. Lo que seguramente nos llevará entre cuatro y cinco años. Nosotros creemos que sería más rápido y más económico aumentar fuertemente el peso de faena actual desde los 232 kg/res hasta los 282 kg/res (50 kg por res). Es decir, con la misma faena, producir 20% más de carne, es decir unas 600.000 tn r/c/h adicionales. Para llegar a esta producción demoraríamos entre 2 y 3 años.

Cuando se suman los factores estacionales y la escasez de hacienda actual, producto de la liquidación de existencias y de la menor zafra de terneros a posteriori, provocadas por el clima adverso de las campañas ’22 a ’24, entre junio y noviembre del corriente año en promedio el valor del animal en pie acumuló un incremento de 51,6%, que en términos reales (deflactado por el nivel general del IPIM) llegó a 35,1%, alcanzando el precio relativo más elevado de los últimos quince años. En términos nominales, vacas y toros tuvieron subas de precios de 80,8% y 77,0%, respectivamente. En tanto, en las restantes categorías también hubo aumentos muy significativos: 40,4% (MEJ), 36,6% (novillos), 27,1% (novillitos) y 28,4% (vaquillonas).