Con una población mundial en constante crecimiento, el sector agrícola deberá aumentar
su productividad en aproximadamente un 50% para el 2050 con el fin de satisfacer una
demanda de alimentos cada vez mayor. Para ello el uso de los fertilizantes resulta fundamental si
se toma en cuenta que las posibilidades de expansión del área agrícola son escasas. En
este contexto, la producción de granos se basará en una intensificación sostenible de los
sistemas de cultivo que sin dudas requiere de una continua mejora en el uso de los recursos
e insumos, desafío en el que los nutrientes desempeñan un papel esencial.
Sin embargo, debido a que se aplican en sistemas biológicos, todos los fertilizantes están naturalmente sujetos a pérdidas en el medio ambiente. La eficiencia de uso (EU) es la proporción de nutrientes
aplicados que son absorbidos por el cultivo.
Se trata de un indicador útil para determinar qué tan eficientemente se están aplicando y
medir sus posibles pérdidas ambientales. El enfoque de las Mejores Prácticas de Manejo
para la nutrición (MPM – 4R) es una herramienta esencial para mejorar la EU en el desarrollo de
sistemas agrícolas sostenibles.

