{"id":6539,"date":"2018-03-21T11:08:40","date_gmt":"2018-03-21T11:08:40","guid":{"rendered":"http:\/\/elmediodelcampo.com.ar\/?p=6539"},"modified":"2018-03-21T11:08:40","modified_gmt":"2018-03-21T11:08:40","slug":"vidas-paralelas-de-mujeres-en-la-ciencia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elmediodelcampo.com.ar\/?p=6539","title":{"rendered":"Vidas paralelas de mujeres en la ciencia"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/elmediodelcampo.com.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/collage-mujeres.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-6541\" src=\"http:\/\/elmediodelcampo.com.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/collage-mujeres-300x169.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"http:\/\/elmediodelcampo.com.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/collage-mujeres-300x169.png 300w, http:\/\/elmediodelcampo.com.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/collage-mujeres-768x432.png 768w, http:\/\/elmediodelcampo.com.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/collage-mujeres.png 777w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Cinco mujeres cuentan c\u00f3mo desarrollaron sus carreras acad\u00e9micas desde la investigaci\u00f3n y el trabajo en territorio. \u00bfCu\u00e1les fueron sus vocaciones, limitaciones, desaf\u00edos y logros?<\/p>\n<p>Hacia la segunda mitad del siglo IV, vivi\u00f3 en Alejandr\u00eda una mujer que se destac\u00f3 en la filosof\u00eda, la literatura y la ciencia. Su nombre era Hipatia, hija de Te\u00f3n, un fil\u00f3sofo muy reconocido en su \u00e9poca. Hipatia naci\u00f3 y vivi\u00f3 en un entorno que favoreci\u00f3 su inter\u00e9s por la ciencia y que le dio la posibilidad de dedicarle su vida. Probablemente nunca se imagin\u00f3 que su fama perdurar\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de su terrible muerte y que su figura ocupar\u00eda un lugar primordial en la historia de la ciencia. Pero quiz\u00e1 todav\u00eda menos imagin\u00f3 que se convertir\u00eda en un \u00edcono para las mujeres del mundo que, como ella, eligieron transitar el camino de la ciencia.<\/p>\n<p>Marina Omacini tiene 51 a\u00f1os y es profesora adjunta en la C\u00e1tedra de Ecolog\u00eda de la Facultad de Agronom\u00eda de la UBA (FAUBA). Para ella, la elecci\u00f3n de una carrera cient\u00edfica fue algo muy natural. De chica siempre le interesaron la ciencia y el arte y, como Hipatia, tuvo un entorno familiar que la apoy\u00f3 mucho en su camino. Especialmente, le gustaba hacer experimentos, cambiar las recetas de los preparados del laboratorio y ver los colores que se formaban. \u201cMe enojaba mucho que no me dejaran hacerlo porque yo ten\u00eda m\u00e1s inter\u00e9s en ver qu\u00e9 pasaba al cambiar las cantidades de algunos de los ingredientes que en copiar exactamente la receta y obtener el color deseado\u201d, recuerda. Pronto sus intereses fueron cambiando de la qu\u00edmica hacia la biolog\u00eda marina, gracias a la influencia de Jacques Cousteau. \u00c9l fue su primera gran inspiraci\u00f3n para seguir una carrera cient\u00edfica.<\/p>\n<p>\u201cTodos los bi\u00f3logos alguna vez quisimos estudiar biolog\u00eda marina\u201d dice Pamela Graff con una sonrisa. Ella tiene 42 a\u00f1os, es bi\u00f3loga, investigadora asistente del CONICET y jefa de trabajos pr\u00e1cticos en la c\u00e1tedra de Ecolog\u00eda de la FAUBA. Al igual que Marina, tambi\u00e9n recuerda haber tenido un inter\u00e9s temprano por la ciencia. Ella estudi\u00f3 la secundaria en la Escuela Agropecuaria de Coronel Su\u00e1rez, localidad en donde naci\u00f3, y all\u00ed dio sus primeros pasos en el mundo de la ciencia ligada al sistema productivo. \u00bfC\u00f3mo vivi\u00f3 aquella experiencia como ni\u00f1a y adolescente en un mundo en que predominan los hombres? \u201cSi bien el \u00e1mbito es machista, nunca sent\u00ed discriminaci\u00f3n. Es cierto que en la escuela \u00e9ramos pocas las mujeres, pero s\u00ed tuve compa\u00f1eras, profesoras e incluso mi madre fue directora. Pero yo aprend\u00ed lo mismo que aprend\u00edan los hombres: us\u00e9 las maquinarias pesadas y la pala de punta, como todos. No hab\u00eda un trato diferencial entre hombres y mujeres en las tareas\u201d recuerda Pamela. Al egresar del colegio decidi\u00f3 apartarse del enfoque productivo y se fue a Bah\u00eda Blanca a estudiar biolog\u00eda. \u201cEn mi entorno familiar me apoyaron mucho siempre. Mis padres son ambos profesionales y en la escuela conoc\u00ed a profesoras que me impulsaron a conocerme y a saber hacia d\u00f3nde ir\u201d.<\/p>\n<p>Las experiencias de Marina y de Pamela reflejan muy bien una investigaci\u00f3n de Alice S. Rossi publicada en la revista Science en 1965. En su art\u00edculo \u201cLas mujeres en la ciencia: \u00bfpor qu\u00e9 tan pocas?\u201d la soci\u00f3loga estadounidense observa que la gran mayor\u00eda de las mujeres que eligen carreras vinculadas a la ciencia tienen un entorno social y familiar especialmente favorable: una madre profesional, un padre que les brind\u00f3 m\u00e1s apoyo que lo usual o docentes que supieron reconocer sus aficiones y estimular sus intereses.<\/p>\n<p>Pero no todas las historias reflejan los mismos patrones, como es el caso de Mar\u00eda Marta Bunge. Mar\u00eda Marta tiene 54 a\u00f1os, es T\u00e9cnica en Jardiner\u00eda y Jefa de Trabajos Pr\u00e1cticos en la c\u00e1tedra de Jardiner\u00eda de la FAUBA. Adem\u00e1s, es coordinadora t\u00e9cnica en la C\u00e1tedra Libre de Soberan\u00eda Alimentaria, de la misma facultad. Mar\u00eda Marta recuerda una infancia y una adolescencia muy dif\u00edciles. Nacida en el seno de una familia de clase alta, ella creci\u00f3 en un entorno en el que no la estimulaban para formarse, porque con el apellido era suficiente. Fue a un colegio p\u00fablico cat\u00f3lico, el Sagrado Coraz\u00f3n, y en cuarto a\u00f1o del secundario la expulsaron, en una situaci\u00f3n que ella misma reconoce como insostenible. \u201cLa Monja Superiora sab\u00eda que me estaba expulsando de los sitios en donde pod\u00eda estar cuidada. Esto me marc\u00f3 mucho con respecto a pensar en c\u00f3mo la exclusi\u00f3n de las personas las deja aun m\u00e1s desvalidas. En esa escuela lo sab\u00edan y, honestamente, me aguantaron mucho m\u00e1s de lo tolerable\u201d dice. Y por eso, como ni\u00f1a, no tuvo la oportunidad de conocerse a s\u00ed misma y saber lo que quer\u00eda hacer. Le gustaban la matem\u00e1tica, la f\u00edsica, las ciencias naturales. Pero no manifest\u00f3 una inclinaci\u00f3n especial por la ciencia. \u201cMuchas veces, las historias violentas opacan los intereses de los ni\u00f1os y eso fue lo que me pas\u00f3. Yo me descubr\u00ed reci\u00e9n de grande\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfY ella cu\u00e1ndo duerme?<\/p>\n<p>Luciana Couso tiene 40 a\u00f1os y es jefa de trabajos pr\u00e1cticos en la c\u00e1tedra de Gen\u00e9tica de la FAUBA. al preguntarle sobre el sistema cient\u00edfico, lo define como un sistema \u201cque pone l\u00edmites por todas partes al desarrollo de la ciencia. L\u00edmites de edad, l\u00edmites tem\u00e1ticos, l\u00edmites a las personas a las que les falt\u00f3 una publicaci\u00f3n. La ciencia exige un tiempo f\u00edsico y mental que no puede contabilizarse en horas reloj y que muchas veces significa renunciar a otras cosas de la vida, como tener una familia\u201d. El tema de la familia y la mujer cient\u00edfica es recurrente y todav\u00eda no fue resuelto del todo. Las mujeres dedicadas a la ciencia encuentran sus propios caminos como pueden y en base a las herramientas de las que disponen. Aqu\u00ed resuena nuevamente el art\u00edculo ya mencionado de Alice Rossi. No s\u00f3lo se trata de recibir est\u00edmulos tempranos que favorezcan el inter\u00e9s de las ni\u00f1as por la ciencia, sino tambi\u00e9n de facilitar el camino de las mujeres que eligen una profesi\u00f3n cient\u00edfica.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n de las tareas dom\u00e9sticas y el trabajo no remunerado es muy extensa y no corresponde abordarla en este art\u00edculo. Pero s\u00ed tiene un peso muy grande y las mujeres que dieron su testimonio debieron luchar para encontrar su lugar como cient\u00edficas y como madres. \u201cUna mujer lleva muchas m\u00e1s cosas sobre los hombros que su trabajo. Hay muchos cient\u00edficos cuya \u00fanica responsabilidad es trabajar mientras dejan a sus hijos con su mujer en casa. Mi historia es diferente: tengo un gran compa\u00f1ero de vida y estoy en un entorno de trabajo justo e igualitario\u201d, dice Luciana.<\/p>\n<p>Cuando Pamela estaba por comenzar su doctorado, su director, Mart\u00edn Aguiar, le sugiri\u00f3 que buscara modelos de mujeres cient\u00edficas. En su b\u00fasqueda, encontr\u00f3, a grandes rasgos, tres tipos de mujeres cient\u00edficas. Un primer tipo correspond\u00eda a las mujeres dedicadas exclusivamente a la ciencia, a la par de un hombre. Mujeres generalmente sin hijos ni personas a cargo que dedican la mayor\u00eda de su tiempo a su trabajo. Por otro lado, estaban aquellas que hac\u00edan su carrera a un ritmo m\u00e1s lento y por fuera de instituciones como el CONICET. Se trataba de mujeres que ten\u00edan otras prioridades, m\u00e1s vinculadas al \u00e1mbito personal. Y, por \u00faltimo, estaban las mujeres que hac\u00edan toda clase de malabares y sacrificios para sostener el ritmo vertiginoso de la carrera cient\u00edfica y tener una vida familiar. \u201cMe acuerdo que una colega me cont\u00f3 una vez que durante el d\u00eda trabajaba, luego a la noche se volv\u00eda a la casa para atender a los chicos y, cuando se dorm\u00edan, se volv\u00eda al laboratorio para seguir trabajando. Y yo me preguntaba, \u00bfCu\u00e1ndo duerme?\u201d. Pamela y su compa\u00f1ero, tambi\u00e9n investigador, eligieron tener a su primera hija luego de que ella terminara su doctorado. Ella todav\u00eda est\u00e1 en proceso de encontrar su modelo de mujer cient\u00edfica, una que tiene su vida profesional y su vida familiar equilibradas. Pero todav\u00eda no lo ha encontrado. \u201cEl CONICET impone un modelo para la investigaci\u00f3n que est\u00e1 construido a partir de una figura masculina que no tiene responsabilidades dom\u00e9sticas. Y eso, hoy por hoy, dir\u00eda que ni siquiera se ajusta a la realidad de muchos hombres.\u201d<\/p>\n<p>Para Marina la historia fue un tanto diferente. Rolando Le\u00f3n dirigi\u00f3 su tesis de grado y, adem\u00e1s, marc\u00f3 su vida. Cuando lo conoci\u00f3, decidi\u00f3 que quer\u00eda trabajar con \u00e9l, sin importar lo que hiciera. Su presencia era poderosa, no s\u00f3lo como investigador, sino tambi\u00e9n como ser humano. As\u00ed y todo, recuerda que Rolando le dijo, una vez, que no quer\u00eda presentarla como becaria porque se iba a casar, a tener hijos y seguramente abandonar\u00eda su carrera. Marina se enfureci\u00f3 y le respondi\u00f3 sin ninguna duda: \u201cYo no s\u00e9 cu\u00e1ndo me voy a casar ni cu\u00e1ndo voy a tener hijos, pero s\u00ed quiero la beca porque s\u00e9 que puedo ser madre y cient\u00edfica\u201d. Y no se dijo m\u00e1s: entr\u00f3 como becaria doctoral y hoy d\u00eda es investigadora del CONICET. \u201cEn ese momento, me enoj\u00e9 mucho con Rolando, pero pronto entend\u00ed que me lo dec\u00eda para desafiarme. Obviamente, hab\u00eda un prejuicio de fondo, porque nadie les hac\u00eda ese cuestionamiento a mis colegas hombres. Pero es un detalle nada m\u00e1s. Rolando me ayud\u00f3 a encontrar mi camino y me marc\u00f3 en todo \u00e1mbito, incluso en el \u00e9tico. Mi mirada es m\u00eda, pero siempre llevo puestos los anteojos de Rolando\u201d.<\/p>\n<p>Pagar derecho de piso<\/p>\n<p>Mar\u00eda Marta Bunge es la \u00fanica mujer, de las que componen este cuadro, que trabaj\u00f3 en el sector privado. Recuerda que, pese a que su padre siempre le dec\u00eda que deb\u00eda conseguirse un estanciero para casarse, nunca percibi\u00f3 grandes prejuicios por ser mujer de ciencia. Lo peculiar es que, por ser t\u00e9cnica en jardiner\u00eda, no siente que la hayan considerado como tal. \u201cPara muchos, estudiar jardiner\u00eda no es estudiar ciencia. Es hacer un curso m\u00e1s\u201d. Pero ella no se qued\u00f3 en la tecnicatura: es Especialista en Planificaci\u00f3n de Paisaje y Especialista en Educaci\u00f3n Popular en Contextos Desfavorables. Pese a haber nacido en un contexto social de alto nivel econ\u00f3mico, su paso por la escuela p\u00fablica la sensibiliz\u00f3 frente al conflicto de clase y le dio las bases para, m\u00e1s tarde, elegir formarse. Pero tuvo que pasar mucho tiempo para que tomara esa decisi\u00f3n, e incluso la muerte de una hija. Frente a semejante adversidad, Mar\u00eda Marta eligi\u00f3 reverdecer.<\/p>\n<p>Los recuerdos de su paso por el sector privado son buenos, aunque eso no quita que haya atravesado experiencias dif\u00edciles. Como, por ejemplo, que la hayan mirado con desconfianza a la hora de licitar el mantenimiento de un barrio privado, porque ese es un trabajo de hombres. O que la hayan despedido de su trabajo por haber quedado embarazada. \u201cTuve que desplegar mucho mis saberes y condiciones para que me contraten. No se daba por supuesto que yo pudiera estar al frente de esas tareas\u201d, dice Mar\u00eda Marta. Marina cree que muchas veces las mujeres tienen que disfrazarse un poco de hombres para que las tomen en serio en su trabajo como cient\u00edficas. Muchas veces tienen que resignar algo de su feminidad.<\/p>\n<p>Marcela Gally, flamante decana de la FAUBA, considera que, en Argentina, la mujer tiene un lugar muy importante en la ciencia desde hace varios a\u00f1os. No obstante, en el \u00e1mbito profesional, muchas veces ha sentido esa misma mirada de desconfianza que recibi\u00f3 Mar\u00eda Marta. La mirada del prejuicio de quienes, al verla mujer, dudan de su capacidad. Sin embargo, una vez que demostraba sus conocimientos y su competencia, la actitud de esas personas cambiaba. Ella, al igual que Mar\u00eda Marta, tambi\u00e9n tuvo que pagar derecho de piso en el \u00e1mbito profesional por ser mujer.<\/p>\n<p>Las mujeres en n\u00fameros<\/p>\n<p>Luciana lleg\u00f3 al final de su carrera con muchas experiencias de colegas que hab\u00edan tenido que afrontar circunstancias muy dif\u00edciles para construir una carrera cient\u00edfica. Muchos se hab\u00edan doctorado en el exterior, para luego volver y encontrarse con dificultades para reinsertarse y formar sus familias. As\u00ed, vio muchas situaciones en las que predominaba la competencia y la falta de compa\u00f1erismo. Adem\u00e1s, en su \u00e1rea de inter\u00e9s, el comportamiento animal, casi no hab\u00eda oportunidades para acceder a una beca de doctorado. Sin embargo, reconoce que es muy afortunada hoy en d\u00eda: \u201cTengo un equipo de trabajo en el que todos crecemos juntos y nos potenciamos\u201d.<\/p>\n<p>Las estad\u00edsticas del CONICET dicen mucho sobre el desenvolvimiento de la mujer en el mundo cient\u00edfico. En los primeros escalafones hay m\u00e1s mujeres que hombres: 2314 frente a 1557, seg\u00fan datos del 2016. Pero, al final del camino, hay 47 mujeres en la categor\u00eda superior y 135 hombres, con lo cual la tendencia se invierte. Esto habla de una dificultad de las mujeres para sostener la carrera de investigaci\u00f3n, que posiblemente tenga que ver con desigualdades en la repartici\u00f3n de las tareas dom\u00e9sticas, el tener personas a cargo o establecer prioridades m\u00e1s relacionadas al \u00e1mbito familiar y personal, que terminan doblegando lo profesional (ya sea por obligaci\u00f3n o elecci\u00f3n).<\/p>\n<p>En lo institucional, la FAUBA est\u00e1 viviendo un momento hist\u00f3rico ya que por primera vez tiene una decana mujer. Marcela Gally, qui\u00e9n recientemente asumi\u00f3 como decana, se ha desempe\u00f1ado en la gesti\u00f3n de la Facultad durante los \u00faltimos diez a\u00f1os. Fue Secretaria de Extensi\u00f3n y Asuntos Estudiantiles, Secretaria Acad\u00e9mica y Vicedecana. Marcela cuenta: \u201cAlgunos colegas, hombres y mujeres, me plantearon que iba a ser dif\u00edcil ganar las elecciones porque estaba proponiendo a otras dos mujeres para ocupar el segundo y el tercer cargo jer\u00e1rquico. Yo respond\u00ed: \u2018\u00bfCu\u00e1ntas veces fueron tres hombres y nadie lo objet\u00f3?\u2019 El g\u00e9nero no hace la diferencia, s\u00ed muchas otras condiciones por las cuales yo estaba proponiendo a esas personas. Y ganamos\u201d.<\/p>\n<p>Marcela recuerda que en su \u00e9poca de estudiante, en los setenta, la proporci\u00f3n de mujeres era muy baja en la carrera de Agronom\u00eda. Hoy d\u00eda, la proporci\u00f3n aument\u00f3, pero sigue siendo baja en relaci\u00f3n con los hombres: apenas tres de cada diez estudiantes de Agronom\u00eda son mujeres. Sin embargo, en la Licenciatura en Ciencias Ambientales ocurre lo inverso: siete de cada diez estudiantes son mujeres. As\u00ed, en la Facultad de Agronom\u00eda alrededor de la mitad de las estudiantes son mujeres.<\/p>\n<p>\u201cHacer lo que m\u00e1s me gusta\u201d<\/p>\n<p>Hipatia de Alejandr\u00eda muri\u00f3 asesinada por una turba cristiana en el medio de un conflicto religioso. No sabemos nada de su vida como mujer de ciencia. No sabemos si se enfrent\u00f3 a prejuicios. Si alguien le dijo alguna vez que no pod\u00eda tener hijos si quer\u00eda dedicarse a la ciencia (y, de hecho, no los tuvo). No sabemos si debi\u00f3 resignar algo de su feminidad o de su ser para poder dedicarse a lo que a ella la apasionaba. Si se habr\u00e1 visto obligada a camuflarse para parecer un poco m\u00e1s hombre. No sabemos si, m\u00e1s de mil quinientos a\u00f1os atr\u00e1s, esa mujer tuvo que vivir alguna situaci\u00f3n siquiera similar a las que vivieron alguna de las cinco mujeres que dejaron su testimonio en estas l\u00edneas.<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed podemos intuir es que, probablemente, el sue\u00f1o de Hipatia fue poder dedicarse a su pasi\u00f3n, el conocimiento. Y en eso se parece mucho a estas cinco mujeres. \u00bfC\u00f3mo se ven ellas a futuro? La respuesta es una sola: \u2018haciendo lo que m\u00e1s me gusta\u2019. Luciana, Pamela y Marina se ven a s\u00ed mismas como investigadoras, profundizando en su trabajo desde su lugar, a la vez que formando las familias que ya tienen encaminadas. Mar\u00eda Marta no es investigadora, pero tambi\u00e9n se ve a s\u00ed misma profundizando en su trabajo actual: el trabajo en territorios, en las c\u00e1rceles, en los espacios de exclusi\u00f3n y desigualdad. Como mujer, tuvo que aprender a ser firme y rigurosa, pero a la vez el ser mujer le abri\u00f3 caminos en \u00e1mbitos machistas, como la c\u00e1rcel. Su trabajo es estar, acompa\u00f1ar, conocer y, finalmente, transformar.<\/p>\n<p>El camino de la ciencia es arduo para hombres y para mujeres. A ambos les exige por igual. Pero, a veces, las mujeres tienen que hacer sacrificios m\u00e1s grandes. En ocasiones deben resignar tiempo con sus hijos, con sus familias, con su entorno, consigo mismas. Sin embargo, Marina siempre alienta a sus estudiantes mujeres: \u201cs\u00ed, se puede\u201d. Se puede ser becaria doctoral y tener un hijo. Se puede ser investigadora y conservar la feminidad. Se puede tener una profesi\u00f3n y una familia. Se puede ser mujer y elegir el camino de la ciencia.<\/p>\n<p>Por: Yanina Paula Nemirovsky<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cinco mujeres cuentan c\u00f3mo desarrollaron sus carreras acad\u00e9micas desde la investigaci\u00f3n y el trabajo en territorio. \u00bfCu\u00e1les fueron sus vocaciones, limitaciones, desaf\u00edos y logros? 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